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Es habitual hablar en estos tiempos de los cambios propiciados por los avances de las tecnologías de la informacón y comunicación, del inicio de una nueva era a la que suele llamarse, sociedad de la información, de la facilidad con que la tecnología posibilita el rápido intercambio de información, de la importancia del conocimiento cmo un factor clave para determinar seguridad, prosperidad y calidad de vida. Frente a las exigencias de este mundo cambiante, surge la necesidad de innovar los modelos educativos tradicionales con la finalidad de que las instituciones educativas y los procesos de formación de los educandos no queden desfasados de la realidad en que vivimos. En tal sentido, los centros de formación superior como cualquier organización que pretende la calidad, tiene que llevar a cabo verdaderos cambios, verdaderos procesos de innovación que atiendan las necesidades y exigencias del entorno social. Considerando que las tecnologías de información y comunicación, brindan la oportunidad de hacer más flexible y personalizado el proceso de enseñanza-aprendizaje ya que promueven y estimulan el desarrollo de ciertas habilidades intelectuales tales como el razonamiento, la resolución de problemas, la creatividad, la capacidad de aprender a aprender, etc , se hace necesario integrar las diversas tecnologías de información y comunicación en el currículo de las diferentes carreras de formación superior universitaria y no universitaria. Integrar las tecnologías en el currículo, no significa usar el computador o aprender unas nociones de informática, sino promover en los estudiantes el desarrollo de capacidades, habilidades y actitudes que permitan su desenvolvimiento en la sociedad actual y futura.
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